dilluns, 14 de gener del 2008

Los mundos que albergo II

No te odio porque te amo

Iris sangre, anzuelos de uña,
columpios ardiendo en el pelo,
amarga dulzura.
Explosión que tiñe el alma de tristeza y furia, me agitas
la sombra sin que estar presente, mirada
que cuelga de la ilusión, tibio jugo de besos.
Erosión de la mirada, remolino de llantos sin reposo.
No te creo cuando dices que no te sabes
dolorosamente amado.